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Orquesta: Siglos XVI-XVII





En el siglo XVI, cuando se inició la transición de la polifonía a la homofonía, las orquestas eran simples agrupaciones al azar de los instrumentistas disponibles. En Italia, solamente se utilizaban grandes agrupaciones instrumentales en los interludios cómicos de obras teatrales y en obras vocales de gran formato, pero de todos modos casi nunca aparecían indicaciones específicas referidas a la orquestación.




En la época de las primeras óperas (hacia el año 1600), entonces, la orquesta era un conjunto variable de instrumentos, dependiendo de la posibilidad de que los ejecutantes estuvieran o no disponibles.




Uno de los primeros y más notables ejemplos de orquestación explícita fue la ópera de Monteverdi, “Orfeo” (1607), representada en Mantua. Su caudal instrumental era impresionante: incluía prácticamente todos los instrumentos conocidos (menos el tambor): había quince violas de tres tamaños y dos violines; dos flautas grandes y dos flautas comunes; dos oboes, dos cornetas (los antiguos instrumentos de madera), cuatro trompetas y cinco trombones; un arpa y dos claves; dos órganos pequeños y una regalía (órgano portátil de lengüeta). Un total de cuarenta instrumentos.




Monteverdi utilizaba todos los instrumentistas que su mecenas, el duque de Mantua, le brindaba. Seguramente habrá descubierto valiosas combinaciones y contrastes muy efectivos, asociando ciertos timbres con determinadas situaciones dramáticas o estados emocionales.




En esta primera orquesta, los instrumentos de cuerda con arco constituían el elemento sonoro más importante: representaban más de la mitad del número total de instrumentos. Y desde entonces ha quedado para siempre esta insistencia en el sonido de las cuerdas.




La orquesta más famosa de finales del siglo XVII fue la de Luis XIV, “Les vingt-quatre violons du Roy”, que no poseyó sección de vientos permanente hasta principios del siglo XVIII.




Orfeo y Eurídice (Monteverdi): Ceremonia nupcial









Tocata Ritornello Dal mio Permesso amato














Orquesta: sus orígenes griegos



Los orígenes griegos de la Orquesta



Una orquesta, por definición, es un conjunto de instrumento y de los músicos que los tocan. La orquestación es el arte de escribir partituras de orquesta.


La palabra “orquesta” es de origen griego, que significa “lugar de danza”.







Las tragedias y comedias griegas siempre se presentaban en teatros al aire libre. Los primeros teatros griegos posiblemente eran apenas sitios abiertos cercanos a los centros urbanos o las colinas donde la audiencia, de pie o sentada, podía ver y escuchar al coro cantando sobre las hazañas de un dios o de un héroe. A partir del siglo VI a. C., y hasta los siglos IV y III a. C., hubo una evolución progresiva hacia una estructura más elaborada, pero en general el trazado del teatro griego siguió siendo el mismo. Los principales componentes del teatro griego se pueden ver en el siguiente diagrama.






Orquesta. La orquesta (literalmente, “lugar de danza”) normalmente era circular. Allí el coro podía danzar, cantar, e interactuar con los actores que se encontraban en el escenario cerca de la “skene”. Las orquestas más antiguas simplemente estaban hechas de tierra compactada, pero en el periodo Clásico algunas orquestas comenzaron a ser pavimentadas con mármoles y otros materiales. En el centro de la orquesta a menudo había un “thymele” o altar. La orquesta del teatro de Dionisos en Atenas tenía un tamaño aproximado de 60 pies de diámetro.


Theatron. El “theatron” (literalmente, lugar para contemplar) es donde los espectadores se sentaban. El theatron por lo general formaba parte de la ladera con vista a la orquesta, y a menudo circundaba una gran parte de la orquesta. En el siglo V a. C., los espectadores probablemente se sentaban cojines o tablones, pero para el siglo IV a. C. el theatron, en muchos teatros griegos, ya tenía asientos de mármol.





Skene. La skene (literalmente, la tienda) era la construcción directamente detrás del escenario. Durante el siglo V, el escenario del teatro de Dionisos en Atenas estaba solamente dos o tres escalones por encima del nivel de la orquesta, y tenía unos 25 pies de ancho por 10 de profundidad. La skene estaba directamente detrás del escenario, y usualmente estaba decorada como un palacio, un templo, u otro tipo de edificios, dependiendo de las necesidades de la obra. Tenía por lo menos un conjunto de puertas, y los actores podían entrar o salir a través de ellas. También había accesos al techo de la skene desde atrás, de manera que los actores que interpretaban a dioses u otros personajes (como el vigilador al comienzo de la obra Agamenón, de Esquilo) podían aparecer, si era necesario, en el techo.


Parodos. El parodoi (literalmente, pasillos) son los caminos por donde el coro y algunos actores (como por ejemplos aquellos que interpretaban a mensajeros u otros que regresaban del extranjero) hacían sus entradas y salidas. La audiencia también podía usar estos corredores para ingresar y salir del teatro antes y después de la obra.